El Colomí Missatger

Opinió política, mitologia i història de les religions

Mitra y mithraismo en Roma

Anverso de la Taurobolia mitráica del Louvre
Reverso, Cautes y Cautopates con El Sol (Apolo/Ahura Mazda)
El enrolamiento, hacia el año 60 ane., de los piratas tracofrigios o cilicios por Pompeyo y su llegada a Ostia, puerto de Roma, supuso la introducción del culto astronómico y simbólico a la Diosa Madre caída del cielo, la antigua irania Anahita o inmaculada, la Deméter o Cibeles traco-frigia y su hijo, nacido de la chispa del pedernal, y reconocido en su nombre solar secreto de Meithras (Meithras: 40+5+10+9+100+1+200 = 365) (Ver Plutarco).
“El propio Mitras, en especial venerado el día 16 de cada mes, también es representado como la luz solar al mediodía. Este simbolismo es acentuado por dos figuras de pie que llevan el mismo traje de Mitras y que sostienen una llameante antorcha, hacia arriba y hacia abajo respectivamente. Sus nombres son Cautes y Cautópates y, en fecha reciente, han sido interpretados como epítetos o manifestaciones del propio Mitras. Un texto tardío, del s. IV dne., expresa que estos dos portadores de antorchas forman una trinidad con Mitras”.
“Hay siete grados que simbolizan el retorno a la luz, al conocimiento, como los peldaños de una escalera, cada uno bajo la protección de uno de los siete astros principales: Cuervo (Mercurio); Desposada mística (Púber, Oculto, Grifo: Venus); Soldado (Marte); León (Júpiter); Perses (Luna); Heliodromus (Auriga del Sol); y el séptimo y más alto, Pater (Saturno)”.
El epíteto de Mitra: Sol Invictus, sol invencible, pasó a la titulatura imperial, y una inscripción oficial de la época de Diocleciano muestra que entonces este dios se convirtió en el patrono del Imperio. Asimismo fue la época en que se afirmó con más fuerza, y con el apoyo del poder, la tendencia al sincretismo”.
También el emperador tracio Maximino, s. III, grabó en sus monedas el saludo mitraico Sole Deo Invicto ("al sol, dios invencible").
Fue el emperador Aureliano quien instituyó la antigua fiesta, védica e irania, del nacimiento del niño sol, Mitra, el 25 de diciembre en Roma cuando, en el 274 dne., hizo construir un grandioso templo al sol y se proclamó su Sacerdote Supremo.
Había regresado victorioso de Asia Menor, donde fuera herido en el asedio de Palmira por una flecha, aunque logró capturar más tarde a la reina Zenobia y su hijo que huían en dromedario por el desierto sirio. En el 273 la ciudad que inspirara a Volney su gran obra revolucionaria fue arrasada por los romanos. Constantino el grande -el de la libertad de cultos- también es reconocido como iniciado mitráico entre los historiadores de aquella época.
Los iniciados en los misterios de Mitra o en los de Júpiter Doliqueno y Júpiter Heliopolitano se organizaban en collegium de fratres y sus inscripciones mencionan triclinia y cenatoria para las comidas sagradas de los devotos. El de Júpiter de Doliquea, cerca de las estribaciones del Antitauro, ubi ferrum nascitur (“donde nace el hierro”), “a menudo aparece en lugares donde el mitraísmo le había preparado el camino”. M.J. Vermaseren, La lucha a muerte del paganismo, AE, Madrid, 1988, pág. 377.
Estos misterios, con sus ceremonias de bautismo y una comida sagrada, con sus elevadas normas de moralidad, con su credo de redención y salvación, y con los hondos sentimientos personales con respecto al dios-humano en ellos implicados, estaban destinados a convertirse en un culto tan ferviente como los mistéricos y gnósticos que, del mismo modo, surgían a la vez del mundo oriental y del occidental.
Los antros o recintos mitraicos, mithraeum, de época romana, similares a una cueva y de reducido espacio, abovedados con el cielo por decoración y apenas aptos para los siete iniciados básicos, no es ni mucho menos el único recinto mitráico de que se tiene noticia.
Antes bien, la planta basilical de muchos de ellos, así como la de los santuarios de la Magna Mater o de los dioses paganos, incluyendo las numerosas sinagogas judías en todo el orbe, han sido usurpadas continuamente por el cristianismo, cuyos emperadores-papas (Pater Populi) y obispos se las apropiaron con cuanta violencia fuera necesaria, hasta la fecha.
La palabra parroquia es la traducción al latín del término griego ecclessia, que se recogerá también en latín, (vicum), y en escita-eslavo, vecce, y será vecindario en castellano, significando: “asamblea de vecinos”.
Las llamadas iglesias de la Edad media eran entonces los centros administrativos y de gobierno municipal, la romana curia. Cuando el gobierno de ancianos municipal, la curia, fue monopolizada por el poder del cardenal de Roma, sus monjes y obispos se apropiaron tanto de los “ayuntamientos”, "parroquias" “e iglesias”, como de las tierras comunales y los bosques, administrándolos para su provecho.
Igual sucedió con muchos enterramientos de las catacumbas e incluso sarcófagos donde la evocación pagana de sus elementos era reinterpretada como una alegoría cristiana sin la menor vergüenza.
No digamos ya de la aparición circunstancial de una cruz en sus muy variadas formas, como si ya el culto frigio a la diosa madre (Deméter-Cibeles) no hubiera reconocido, hace más de 3.000 documentados años,  la cruz de aspas iguales, la ortodoxa, como símbolo de los cuatro elementos primordiales: aire, tierra, fuego y agua.
“Los templos de Mitra son esencialmente basilicales, rectangulares, con una nave central, dos laterales, y un nártex. Algunos poseen un ábside rectangular o curvado, en el que se exponía la imagen del culto, en el extremo corto opuesto a la entrada. En las naves laterales a menudo existían bancos elevados en los que se reclinaban los fieles para el ágape sagrado”.
“Hay por lo menos dos templos mitraicos conocidos, ambos con un ábside opuesto a la entrada, en que la nave central está separada de las laterales por hileras de columnas: el de Lambesa, en Argelia, que tenía dos filas de cuatro pilares cada una; y el descubierto en la City de Londres, en 1954, junto al Walbrook, donde hay dos filas de siete columnas cada una a lo largo de la nave”.
El Mithraeum junto al Walbrook, cerca de Mansión House: “Fue construido en el s. III dne.; probablemente, era de unos 18 m. de longitud por 8 de anchura, con un ábside en el extremo Oeste y un nártex en el Este. El interior constaba de una nave central, separada de las altas naves laterales por paredes de traviesas en que los iniciados se reclinaban. Las paredes de traviesas sostenían cada una siete columnas de ladrillo quizás alusivas a los siete grados mitraicos. En su forma final, el edificio funcionaba sin duda alguna después del 310 dne.”.
También muchas villas romanas, sinagogas, templos visigodos y maniqueos pasan hoy por “iglesias románicas”, y el propio Mithraeum de Dura Europos o la iglesia arriana de Terrasa fueron catalogadas como católicas.
En Carrawburgh, en la muralla británica de Adriano, en Escocia, donde habían sido enviados los caballeros alanos yaziges (sármatas) por Marco Aurelio tras la batalla de Argentoratum (Strasbourg), se halló el mithraeum romano más septentrional, hasta ahora.
Dice Procopio sobre el templo de Ártemis, en Comana Áurea (Turquía): “Los cristianos han convertido en santuarios suyos, sin transformar un ápice su estructura, los templos de Ártemis y su hermana Ifigenia que Orestes (hijo del asesinado Agamenón) edificó allí”, (I,16,18).
Los historiadores españoles, también los catalanes, pasan de largo sobre el hecho de que en el gran claustro de Sant Miquel de Cuixá se represente todo el ciclo detallado del héroe y rey sumerio Gilgamesh, como muy bien explica la guía francesa. ¡Dicen que es "cristiano"!
El rey armenio Tiridates I, devoto de Mitra y hermano del arsácida Vologases o Vologeso I, llevó magos a Roma (63 dne.) cuando visitó a Nerón, y le obsequió con la fórmula secreta de la tríaca o theriaca que inventara Mitradates VI Eupator, rey del Ponto y el Bósforo, y que mejoró el médico imperial, Andrómaco de Creta, con un total de 61 ingredientes. (Y rehizo el Rav Hasday ibn Shaprut).
Que el rey era Mithra encarnado (sáns. avatar) fue uno de los más duraderos mitos políticos de la antigüedad. La consagración imperial no bastó a Nerón, y Tiridates (gr. Tigranes) I, Rey de Armenia, llegó a conferir mitraica sanción en su regla”.
Tigranes, yerno del rey de reyes arsácida: “Fue en triunfo, con una escolta de magos zoroastrianos y tres mil jinetes. Proclamó que había recibido su parte de existencia (moira) y su destino (tyché) de Nerón, y que, por lo tanto, él colocaba su propia corona sobre la cabeza de Nerón (ceremonia de la iniciación del milites o tercer grado mitraico). Ahora Nerón era la encarnación de Mitra y así, anota Suetonio, se presentaba a sí mismo como Señor del Destino, Cochero del Sol (Heliodromos, sexto grado de los siete mitráicos), cantor apolíneo y Hércules” (gr. Herakles: "Gloria de Hera").
Nerón edificó, tras incendiar la Roma que le estorbaba, la Domus Aurea con una bóveda giratoria mecánica de la imagen celeste, como las que ya existían en palacios iranios.
La embajada del rey Tiridates o Tigranes y sus magos es, para muchos, el origen de la leyenda de los tres reyes magos, dotando erróneamente a los magoi, o sacerdotes zoroastrianos, de atributos reales. Su muerte fue también, con toda probabilidad, una conspiración mitráica, por haber usurpado un grado y unas decisiones que correspondían a los Patri, pues Pater, Padre, era el más alto orden de los 7 del mitraismo, dedicado a Saturno-Kronos, el iranio y sogdiano Zarvan Akarana u Ouroboros helénico: "Señor del tiempo infinito".
El emperador-gladiador Cómodo llegó hasta milites y traicionó la hermandad  por el imperio, pues no supo, en verdad, rechazar la corona y decir, como el soldado de Mithra: “Mithra es mi corona” (ritual de iniciación al grado de Milites).  El emperador gladiador (el muy desvirtuado de Gladiator), que se creía un Hércules reencarnado y mató él sólo, un día en el circo máximo, más de 100 leones, murió también a causa de una conspiración militar.
“En el año 197 Septimio Severo celebró en Lyon, con un gran taurobolio, su victoria sobre Clodio Albino”. Septimio Severo, de origen sirio, levantó el Septizonium, orientado al este, donde se representaban las estatuas de los 7 astros mayores, dejando el lugar central para el Sol con el retrato del emperador. Hacia esas fechas, también en Lyon, aparece la primera mención de más de 200 "evangelios" por parte del obispo Ireneus, y su Adversus Hereses donde se menciona la gematría de Meizras (365) - Abraxas (365), los Mitra-Varuna védicos, escritos y declinados en dual.
En Roma, su hijo Caracalla construyó un Serapeum (Eis Zeus Serapis Yaó; entre los sikhs: Ek Ong Kar: Un Sólo Dios) e instauró un santuario de Mitra bajo sus grandes y populares termas.
De "Los Lobos del Cielo".
Mitra "tauróctonos". A la izda. Cautes, a la derecha Cautópates. Nótese la constelación de escorpión bajo los genitales del toro y el perro y la serpiente -canis major y ofiuco- lamiendo las heridas del toro amigo sagrado (recordemos que Mitra "nace" en época védica, ca. 1300 ane.). Mitras siempre mira al sol, recibiendo su rayo y su aprobación ante un acto sacrílego y prohibido; a la derecha Anahita, "la inmaculada" diosa madre irania. En la capa de Mitra se pintaban siete estrellas, que se consideran la constelación de Orión, (lat. Ensis: Orión, Espada; gr. Orion: frontera, límite) con que se identificó a Mitras en época romana. 
Según los mitraistas indicó la de Virgo (Anahita-Deméter), cuando se ubicó hace unos 13.000 años, en la Edad de Virgo.
La vestimenta de Mitra, con la capa corta, pantalón atado al tobillo y el gorro de fieltro frigio, es la misma que Heródoto describe para los escitas y saurómatas de la actual Ucraina y Crimea en el s.V ane.



Mithra divinity statue in Vatican library,

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