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Luigi García Sáez: El chivo sociovergente


Las actividades de Luis García Sáez son las de un conocido reincidente, de la misma forma que el "socialista" Bartu Muñoz viene ya de linaje franquista y barrio de mafiosos -Turó Park-, por todos conocido del uno al otro cojín. Ya estuvo acusado de estafa a finales de los noventa por el caso AGT, junto a otra decena de imputados, entre ellos cargos municipales, si bien su caso acabó archivado -yo me callo tú te callas y todos sociovergentes y calladitos-, aunque la investigación le llevó a ser expulsado del PSC. Fíjense qué cosa, tan expulsado fué que siguió ejerciendo de trapichero de los trapos sucios de la coalición y repitiendo de chivo cuando hiciera falta.

Siempre, eso sí, con las espaldas tan cubiertas como fuera posible, tanto política como económicamente, con una buena jubilación en cuentas de paraísos fiscales donde los viejos corruptos, Prenafeta y Alavedra, ya tenían, desde los inicios del pujolismo, hechos los buenos contactos y abiertas las opacas cuentas.

El tinglado organizado y Luigi haciendo de puta y ramoneta, éso sí, bien pagao que había pasta pa tos!

El juez de instrucción llegó a imputar a más de una docena de personas en esta causa, que investigaba una supuesta estafa con obras públicas concedidas a ayuntamientos socialistas, aunque finalmente, tres años después de abrir el caso, en junio de 2001 quedó archivado.

Entre los imputados había, además de Luis García, el que fue abogado de la empresa constructora AGT, Ramón Gallardo, así como el presidente del Patronato Municipal de la Vivienda de Barcelona, Eugeni Forradellas, los entonces alcaldes socialistas de Mataró y Olesa de Montserrat, Manel Mas y Enric Termens, respectivamente, y los entonces dirigentes del PSC Josep Maria Triginer y Antoni Pérez, que había dejado la alcaldía de Esplugues de Llobregat (Barcelona) tras ser condenado por prevaricación.

El caso se abrió el 25 de octubre de 1999, cuando un grupo de siete empresas presentó una querella contra Luis García Sáez, al que acusaban de estafa por no pagarles sus servicios como subcontratistas en obras públicas adjudicadas al ex diputado por varios ayuntamientos, muchos de ellos socialistas.

Entre los municipios para los que el grupo AGT realizó obras figuraban los de Barcelona, Canovelles, Castelldefels, Santa Coloma de Gramenet, Montornés, Olesa de Montserrat, Girona, Badalona, Sant Feliu de Llobregat, Mataró, Abrera, El Prat y Esparreguera.

Al cabo de unos meses, en diciembre de 1999, AGT ya fue acusada de fraude por un total de 26 empresas subcontratadas para realizar obras públicas.

El grupo AGT había suspendido pagos en septiembre de aquel año con un pasivo, según los denunciantes, de unos 4.000 millones de pesetas, de los que unos 2.800 eran deudas con acreedores.

En 1973, García Sáez, Luigi, tenía 18 años y trabajaba como administrativo en el mercado central del pescado cuando se afilió a UGT y a la Federación Catalana del PSOE, la que en 1978 se fusionaría con otros grupos socialistas para alumbrar el PSC.

Era administrativo en un mercado cuando se afilió a la UGT con 18 años

En aquellos años, UGT y la FC-PSOE funcionaban como un conglomerado que dirigían Luis Fuertes y Josep Maria Triginer. De ambos se convirtió Luigi en estrecho colaborador. En 1979 tuvo lugar un episodio que consolidó a Fuertes, García Sáez y otros compañeros de la FC-PSOE en el control del sindicato: se deshicieron de compañeros que procedían de otras ramas socialistas y que les hacían sombra. Profesionales con experiencia y conocimientos ya acreditados: Isidor Boix, Pep Molsosa y Arcadi Vilert.

Uno de ellos, Molsosa, lo narra en la web donde comenta la actualidad. "No soportaron nuestras prácticas rigurosas, profesionales, transparentes, que podían descubrir sus limitaciones políticas e intereses personales. Celosos y desconfiando de la creciente simpatía que nuestra actividad suscitaba entre los afiliados, decidieron cortar por lo sano". Los expulsaron. El asunto saltó a la prensa y la dirección del PSC lo pasó por alto: el partido no podía intervenir en las tensiones surgidas de la fusión. Aquella purga mostró el perfil agresivo, ambicioso, de un Luigi que aspiraba a todo y no se arredraba. El siguiente salto fue a la política profesional como diputado en el Parlament, precisamente como aportación sindical de UGT a la candidatura del PSC en las elecciones de 1980.

Treinta años después, uno de los veteranos de entonces, Paco Parras, recuerda que ya era evidente que Luigi "era demasiado joven y carecía de la experiencia" política necesaria para aquel desafío. Parras lamenta ahora, sin embargo, no haberse opuesto a la inclusión de García Sáez en la lista. Él conocía sus limitaciones y trató de compensarlas estudiando. Se sacó el título de Derecho que le permitiría abrir despacho.

Molsosa explica así el contexto en el que figuras como Luigi pudieron medrar en aquellos años. "Los socialdemócratas alemanes seguían la situación política española e impulsaban la creación de un sindicato socialista. Pusieron medios, pero faltaba gente preparada. Eso propició que aparecieran personas sin discurso ni currículo". Se refugiaban en lo que en la época se llamó obrerismo, de difuso contenido.

El caso de Luigi no fue el único de este tipo. La escasez de militantes preparados y el reparto de cuotas entre las organizaciones que confluyeron en el PSC dejaron en primera fila a personas que, a la larga, resultaron inadecuadas. A los socialistas que procedían de la FC-PSOE les correspondía un cupo en el Parlament y Luigi fue uno de ellos. Fue diputado hasta 1992. Después intentó convertir las relaciones trenzadas durante aquellos 12 años de dedicación a la política en su fondo de comercio. Pasó de obrerista a empresario. Se dedicó a conseguir contratas y a la construcción de equipamientos y viviendas en municipios gobernados por amigos del partido. En 2001 fue expulsado del PSC, tras protagonizar una sonora quiebra y pasar por el juzgado. Dejó en la calle a los obreros y el partido difundió la consigna de cortar con él. No todos cortaron, como se ha podido ver.

La historia de Luigi es parecida a la de otros de extracción social humilde que, lanzados a la política, han visto pasar ante sus narices la oportunidad de enriquecerse, de utilizarla como su ascensor social. Al codearse con políticos de la derecha inmersos en el mundo de los negocios, quiso ser como ellos.

http://www.elpais.com/articulo/espana/Le/llamaban/Luigi/elpepiesp/20091101elpepinac_5/Tes#


Juan Felipe Ruiz Sabido, enchufado del PSC en Marina Badalona con un curriculum muy apropiado: Concejal de Badalona de Régimen Interior dese las primeras eleccions -con el inefable Joan Blanch, otro expulsado, agente de cambio y bolsa, cuya mano derecha y sucesora en la alcaldía es la ahora aforada y senadora Maite Arquer-, Delegado del Gobierno en Baleares y de ahí al consorcio de Marina de Badalona puesto a dedo por doña Maite, y tiro por que me toca.


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