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Previsión: El frío que viene y sus lógicas hogueras


Alguien, como dirían en Polònia (el show político más serio de tv3), ha de decirlo. Y, con todas las ganas de equivocarme, lo diré yo. Antes, para los que precisan de argumentos para comenzar a reflexionar, los datos del clima previstos por la OMM, en la imagen adjunta, y el mapa de temperaturas del océano.

Y un pronóstico del tiempo de Ecuador -que así se llama por estar en la franja ecuatorial de clima tropical- para los próximos días. Tengan en cuenta que en el hemisferio sur es ahora invierno:

Ecuador decreta alerta naranja por fuerte oleaje en costas del sur

"El Gobierno de Ecuador decretó este jueves la alerta naranja para toda la Costa y la región insular del país suramericano por el fuerte oleaje acompañado de intensos vientos que llegan desde el sur del continente por lo que las autoridades ordenaron la evacuación del archipiélago de Jambelí, en la provincia de El Oro, (sur)".

"El ministro coordinador de Seguridad, Homero Arellano, expresó que "este es un fenómeno oceanográfico de mal tiempo, que ha provocado fuertes vientos y olas con una previsión de dos a cuatro metros, que no proviene de origen sísmico, no es una alerta de tsunami". "No habrá turismo de bahía, buceo, la pesca artesanal se va a prohibir en estos días, no habrá avistamiento de ballenas", advirtió Arellano sobre la alerta que durará hasta el domingo. Agregó que las autoridades en Chile y Perú ya tomaron las medidas preventivas que corresponden. Los sectores más vulnerables son las localidades de Jambelí (El Oro) donde ya se dispuso la evacuación de los pobladores; Salinas (Santa Elena); San Mateo y San Vicente (Manabí)".

La cuestión que mantiene en vilo a los climatólogos del mundo, sin exagerar un pelo, es si este invierno seguiría un dominio de la corriente fría de la Niña, si habría un período neutro o un comienzo del Niño, de aguas calientes.

Pues ello influye directamente en inviernos más fríos o templados en el hemisferio norte y, en consecuencia, en previsiones económicas de gran magnitud y alcance global, desde el precio de los combustibles hasta las ventas de ropa, el consumo de piensos o el alcance de las epidemias de gripe. Una previsión exacta del tiempo es pues imprescindible, pero los modelos climáticos actuales no alcanzan ciclos lo suficientemente amplios y complejos como para determinarlo al 100% meses antes, debiéndose limitar a espacios breves apenas superior a la semana y más imprecisamente cuanto más futura sea la previsión.

Pues las cosas apuntan, climatológicamente hablando, muy frías y húmedas.

La próxima temporada de ciclones será determinante para acabar de precisar si los 15 a 19 esperados en el Caribe para este año o los monzones en Asia alcanzarán mucha fuerza o se debilitarán en la zona neutra. Si la temporada es fuerte en huracanes el próximo otoño las lluvias, desde Andalucía al norte peninsular, serían abundantes o muy copiosas, y el frío y las heladas podrían aparecer muy tempranamente en Europa.

El Mediterráneo en Cataluña, a mediados de verano y a un mes del equinoccio de otoño, están solo a 20º, es decir, frías, entre 5 y 6 grados por debajo de la media. Las masas oceánicas se enfrían y calientan más lentamente que la tierra y ello ayuda a mantener, junto a los litorales, temperaturas más suaves que las continentales del interior, con oscilaciones diarias mayores que en las costas.

Si las aguas están frías, la moderación térmica será menor y, por tanto, hará más frío y más intensamente, con temperaturas más bajas de lo normal y con más meses de persistencia.

Y, a más frío, más gasto energético, encarecimiento de los combustibles por aumento de la demanda y menor acceso a esa energía de supervivencia para los económicamente débiles, sea como gas, electricidad, queroseno, leña o carbón.

Quedan entre 15 días y un mes para aproximarse a datos más certeros, y los meteorólogos y climatólogos, como los economistas y brokers, están muy nerviosos. Aparte de por todo lo demás, que también viene a cuento.

Los que sólo se preocupan por sus posaderas calentitas, dado lo caliente que está el ambiente social y la falta de soluciones por los que debieran para miles de cada día más desesperados por todas partes del mundo, empezando por al lado y dentro de su casa y la mía, los que vienen enriqueciéndose, los mismos que "gobiernan", deberían hacer algo más que dotar de cañones de agua a la policía.

Precisamente el año de la revolución francesa, la que guillotinaba aristócratas, fue uno de los más fríos de aquella "pequeña edad glacial" que se produjo durante tres siglos en Europa y que aún nadie ha explicado claramente. Y las malas cosechas encarecieron el pan hasta límites insoportables para grandes masas populares y aún para la nobleza y la burguesía, esquilmadas por los impuestos de una monarquía europea emparentada, autista en su lujuria y codicia.

Podría ser que esos cañones y esa policía, formada por personas que no pertenecen a sus clubes selectos y privados, se volvieran y les enfriaran el té. Por eso el barón Cameron ya ha amenazado con sacar a sus mercenarios, que tanto matan irlandeses, afganos o libios, mientras cobren a fin de mes, muy británicamente.

No sería la primera vez, Eisenstein… Que la avaricia rompe el saco.



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