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Iaó, Abraxas: Ouroboros y Zarván Akarana


Ouroboros (Ouros o viento del sur cálido más Boreas o viento del Norte frío) o Zarván Akarana, el demiurgo creador de los gemelos antagónicos y complementarios y el cosmos y fuerzas primigenias a su alrededor, en representación mitraica como un eón -aión- o universo independiente de otros universos concéntricos y aislados, según la interpretación simbólica de Marción, Basílides y otros gnósticos alejandrinos.

En el antiguo calendario romano, de 304 días como el dorio (dorion = 304 en gematría), se establecieron diez meses, de 31 días (4) y 30 días (6), iniciándose el año en Martius (Marte) 31; Aprilis (Apia y Apolo) 30; Maius (Júpiter) 31; Junius (Juno) 30; Quintilis, 31; Sextilis y Setember, 30; October, de 31 y November y December, de 30.
En el año 707 a.u.c.1, correspondiente al año 47 ane., Julio César, Pater Populi, dictador y Sumo Pontífice, pidió al astrónomo alejandrino Sosígenes una reforma que incluyera el mes Mercedino, de 23 días, y otros dos entre noviembre y diciembre de 33 y 34 días, con el objetivo de recuperar el equinoccio vernal en el 25 de marzo,“como en tiempos del rey Numa”, pues, como se puede deducir, se celebraba la primavera en el solsticio de invierno, el otoño en el de verano, o las fiestas de invierno en otoño, con 90 días de diferencia a causa de la precesión, o retroceso, de los equinoccios.
Se llamó “el año de la confusión” pues tuvo 455 días.
Quién era el rey Numa, (714-671 ane.), histórico sería difícil de averiguar si debiéramos basarnos en su calendario, pues si cada 70 años suponen un grado de movimiento retrógrado en el círculo zodiacal, que se desplaza 50,27 segundos de grado cada año, para haberse producido un desplazamiento de 90º han de haber transcurrido unos 6.300 años desde el tiempo en que se fijó el modelo, exactamente la duración de tres edades del Año Platónico, que dura unos 25.780 años.
Al fin del ciclo, el sol sale por el mismo lugar y ahora estamos, superada Omega Piscis en el año 2000, de sobra comenzado el primero de los tres decanos correspondientes a Acuario, regente en el cielo entre el 20 de febrero y el 21 de marzo realmente, en cálculo astronómico, ajeno a los supuestos de charlatanes, astrólogos y videntes de todo tipo que tanto proliferan y que lo ubican en el lugar que estaba hace más de dos mil años.
Por este motivo el punto vernal, el equinoccio de primavera, se encuentra ya -ateniéndose a los 30º por casa o edad- en Acuario, en el equinoccio vernal, el día 21 de marzo.
Entre alfa y omega Piscis hay 30’7 grados de distancia, sólo 7 décimas más que el espacio de 30º que le corresponde simbólicamente en el zodíaco.

Nota 1- Ab urbe comdita, desde la fundación de Roma.


Ouroboros o Mitra como Saturno-Kronos (símbolo del nivel 7º y más alto de iniciación o Pater) del mithraeum de Mérida (Emerita augusta) y otro leontocéfalo (CIMRM nº 777, en: Vermaseren, M. J. Mithras, the secret God. Londres, 1967)
Por ello se inició con el símbolo urobólico esta casa, indicando el punto inicial del ciclo, y  se tomó como referencia para ajustar las evidentes variaciones y huecos que se dan en el círculo zodiacal, que indica la eclíptica o curso del sol y, aproximadamente, de la luna y los planetas. Algunos astrónomos han añadido Ofiuco para rellenar el espacio entre las pequeñas constelaciones Capricornio y Acuario.

Zarvan Akarana
El símbolo gnóstico del Ouroboros, Abraxas, la anfisbena de dos cabezas opuestas con que se simbolizaba al dios único demiurgo o creador, Ialdabaoth, Caulacaó, o Ilaú ISeuese, se transformó en los peces de Piscis y se sumó -tras Hiparco cuando la precesión de los equinoccios era suficientemente conocida y no limitada a los círculos sacerdotales- al de las dos letras que indicaban el comienzo y, a la vez, el fin de todos los ciclos solares, tanto el anual de 365 días como el Año Platónico, de unos 25.780 años.  
Alfa, Iota y Omega: Iaú, con omega final: 10+1+0'800= 11'8, duración de la órbita en años de Ius-Iaó-Yavé o Júpiter.
 El Jrismón o Krismón, anagrama que se dibujaba con chrisma en la frente del iniciando (gr. copto: iniciado), formado por una R y una J griegas, a la que se añaden la alfa y la omega, se lee sencillamente tal cual está escrito:  Arjó: guiar, mandar, gobernar, comenzar, iniciar, principiar, originar; y arjós es el guía, jefe, amo, el primero, el más poderoso.
Así comienza el Génesis en hebreo: “Bereshit bará elohim”: “En el principio creó los dioses...”; en la Vulgata griega de los setenta (número de Mitra) se inicia: Arjó: “En el principio”.
Indicó el lábaro constantiniano, y antes gnóstico, antes que a ningún ser supremo, el punto de inicio y fin del circulo zodiacal: la medida de Piscis, (Abraxas) entre alfa y omega, es decir, los 30º con que se inicia la primera casa (tres decanos herméticos) del Año Platónico (retrógrado: hacia atrás) de 25.780 años, o el solar de 365 días.
Siguiendo este Alfa y Omega gnóstico, el signo de Piscis había superado esas siete décimas, unos 42 minutos de grado, en el equinoccio primaveral del año 2001.
Correspondiendo a 50’27 segundos la variación anual de la precesión, esos 42 minutos son el desplazamiento de unos 50 años, por lo que los gnósticos helenísticos habían calculado el inicio de la edad del Ouroboros, Abraxas o Piscis hacia el 210 ane. (considerando el año 0, que Dionisio el Exiguo se olvidó, y 2160 años de media para cada casa o edad), y la Edad de Acuario hacia 1950.
Gracias a la amable mediación de un astrónomo amateur y periodista del Observatori Astronomic Fabra, en Barcelona, quien contactó con el bibliotecario, un padre jesuita, de la Biblioteca Vaticana, éste accedió a facilitar la fecha que la iglesia católica da al cambio de edad zodiacal, y ésta sería para el Vaticano el año 1960, ligado oficialmente al tema de Fátima donde, según los textos de la época, con el triste Nihil obstat del obispado incluido, aparecieron, ante más de tres mil personas: “Bolas de fuego iluminando el cielo de lado a lado”, aunque a la virgen famosa no la viera nadie más que quien la iglesia dijo: Encuentros en la tercera fase.
Ni el paso de la estrella (cometa Halley o cualquier otro), ni el inicio de la edad mítica primordial, ni siquiera el propio evangelio, concuerdan con lo pregonado como dogma de fe y causa de muerte herética, pues según Herodes el Grande, el idumeo, estaba en sus últimos despotismos (murió en el 4 ane.), y César Octavio Augusto hacía un nuevo censo, el hijo de José debió haber nacido entre el 7 y el 6 ane., como reconoció públicamente (TVE cuando Buruaga) la iglesia, pocos días después de aquella conversación.
Y, si murió Jesús o Emmanuel cuando afirman los evangelios, con Pilatos y Caifás en activo, lo haría a los 39 ó 40 años. Sin contar el dato de la moneda, (del que se habló en otro artículo sobre la edad de Yashuam: ver la lista al lado). Otro es el tema del Quirino, gobernador de Siria, que sólo Lucas, de nombre heleno (“lobo”), menciona, ajeno a las crónicas de los historiadores, como vimos en el capítulo dedicado a los Jesús hebreos conocidos.
La razón de asumir los 33 años es obvia cuando se conoce como la edad de Alexandro III el Grande, “el gran conquistador del mundo”. Jesús Kristos, “que era Dios”, no iba a ser menos.
Otros autores calculan la Edad de Acuario más cerca de la Revolución Francesa (Volney): “El punto equinoccial de la primavera estuvo exactamente en el primer grado del carnero o Aries el año 388 ane. Había salido del toro (tauro) 2152 años antes, esto es, por el 2540 ane.”.
“De este modo y ascendiendo de signo en signo, el primer grado del carnero (Aries), había sido el punto equinoccial de otoño unos 12.912 años antes del 388, y desde el 388 ha estado en Piscis, de donde ha salido en nuestros días”. Volney, nota 35.
Es decir, hacia 1760, lo que podría estar relacionado con los curiosos cálculos de Diego de Torres y Villarroel o las divertidas cuartetas de Nostradamus.
12.912 años, seis edades de 2.152 años, supusieron el paso de Aries desde el equinoccio de otoño al de primavera, donde se halló el punto vernal o equinoccial desde el 2540 al 388 ane. Cabe detallar que tanto los mazdeístas como hindúes y otras culturas indoeuropeas que celebraban el año nuevo en septiembre, Bagayadi (adoración a los dioses), el mes de Mitra iranio, con la renovación de los fuegos lares, lo hacen en la actualidad, y desde alrededor de los inicios del siglo IV ane., con la reforma del calendario persa, en el equinoccio de primavera.
“Los jonios, cuando habitaron Acaya en el Peloponeso, se llamaron pelasgos egialees, según dicen los griegos, pero después, por Ión, hijo de Xuto, se llamaron jonios. Los isleños (de las Cícladas) eran un pueblo pelásgico... Los eolios... se llamaban en lo antiguo pelasgos”, Her., VII, 94.
El calendario de los carios pelasgos tenía trece meses lunares, dedicados cada uno a una híada o dríada arbórea posiblemente, como los antiguos cimerios y gaélicos o celtas. Los años de algunas ciudades griegas llegaron a tener 380 días, aunque los esfuerzos de astrónomos y matemáticos, como Metón, Erastótenes, Tales o Hiparco, por citar algunos, así como el contacto con los anales de las ciudades mesopotámicas y egipcias, facilitaron el acercamiento al año secreto de 365’24 días basado en el sol.
Así se creó un ciclo de cuatro años, paralelo a las Olimpíadas, formado por las cuatro fases del sol en un año, modelo de las cuatro eras cósmicas, eónes o yugas, que a niveles cósmicos regían el universo.
El primer año del ciclo era el de Meizras-Mitras (40+5+10+9+100+1+200 = 365) o de Indras (10+50+4+100+1+200 = 365); el segundo de Abraxas: (1+2+100+1+ 60+1+200 = 365) o Varuna (Baranasi: 2+1+100+1+50+1+200+10 = 365); el tercero de Pose(idón): 90+70+200+5 = 365 o Tagimaza: 300+1+3+10+40+1+9+1 = 365 o Árthemis (igual que Meizras); y el cuarto, bisiesto, de Iasonel: 10+1+200+70+50+5+30 = 366. Quod superius sicut inferius.
El uso de los distintos nombres corresponde a momentos histórico-culturales diferentes.
De "Los Lobos del Cielo", de Carles Acózar Gómez.

http://www.ancient-origins.net/news-general/ancient-tradition-iranians-celebrate-winter-solstice-001146


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