El Colomí Missatger

Opinió política, mitologia i història de les religions

Tanto sé, tanto soy

Cuanto más vivo más veces me descubro sintiendo lo ya conocido desde una sensación y comprensión nuevas.
Como humano sé y recuerdo que nací con un programa elemental grabado, idéntico para, en general, todos los mamíferos: comer y cagar. En los años siguientes me enseñaron, por todos los medios al alcance de los enseñantes -familiares o foráneos- a discernir entre bueno, lo que me gustaba, malo, lo que no me gustaba, y lo que había que no mataba aunque fuera difícil de tragar.
Me contaron que vivía en un lugar esférico hecho por un señor barbudo que hace mucho se aburría y se puso a hacer lo que se ve. Y, como nada tenía en el programa sobre el tema, lo grabé. Si alguien apretaba esa tecla, salía la respuesta programada, no había más. Y seguí tragando, hasta San Agustín, que tras razonar cabal, socrática y lógicamente que cuanto existe ha de tener un origen anterior, por generación, alcanza que hubo, pues, una causa primera. Bien, pensé yo, a ver cómo explicas la causa primera, yo con trece años y San Agustín tan bien como Santo Tomás, en su escolástica del s. XIII sin haber cambiado de idea, y va el tipo y concluye: ¡la causa primera es dios!
Aquí me acordé de la cueva de Platón y me quedé con el griego o con el Sócrates del Banquete, antes que con la sandez escolástica, sin hablar de los estoicos y los epicúreos, o los pitagóricos, que sabían más razonar que el clerigallo. Máxime cuando la palabra dios significa en griego clásico "de Zeus", que era para los griegos el Dyaus Pita o Cielo Protector de todos los pueblos indoeuropeos, el tangri de los turcos y mongoles de Asia Central y el dingir de mesopotámicos y anatólicos. El cielo de piedra de Astérix.
Me llevaron a los maristas, me dijeron que para no quemarme, en una olla entre gentuza de muy mal rollo, me tenía que tragar la Biblia y, como no había Play Station y por la radio hablaba Franco, me la leí.. y el Corán, El Mahabharata, el Ramayana, el cánon pâli de los budistas theravadas y ginayanas, el himno a Atón, el ciclo de Gilgamesh, el Talmud y la Misná, el Guru Grant Sahib (en ello), el Libro de los Muertos (los dos, el tibetano, por Alexandra David Neal, y el egipcio, de Editora Nacional).... ¡Ya puestos! Y como ví que todo estaba muy relacionado, comprendí que todo el invento de Jesús se había reinventado ya un mogollón de veces ("profeta divino hijo de virgen salva mundo...."), en toda la esfera, desde que se inventó la escritura. Y concluí que la única manera de saber es aprender. Y no me creí a nadie más desde ya antes de la universidad. Cuando no sé, pregunto, investigo, me informo y concluyo... o no y sigo buscando, preguntando, inquiriendo, infiriendo, hasta que peti. ¿Y qué si no?
Séneca, que era ateo, decía que muchos confunden el vivir con el durar y que, para durar, las que más duran son las rocas que ni sienten ni se enteran de nada, por el hecho de vivir nadie aprende de nada si no se informa seria y científicamente, a partir de un método (Watson) cartesiano, cabal, comprobable, demostrable, científico.
NO es de vergüenza no saber -nadie puede saberlo todo- sino conformarse en la ignorancia. Lo que se ignora se debe preguntar a quien, desde tu próxima y similar perspectiva, conoce la cuestión y puede exponértela. De nada sirve a un ciego preguntar el camino a un árbol, que está ahí, pero, siendo del lugar, no sabe decirte cómo siente él la sequía sino dejando caer las hojas cuando no toca. Y si tú no sabes cuando no toca, de nada sirve el mensaje.
Saber o no saber, que es la quintaesencia, el fundamento, de las posibilidades del ser o no ser. Por ello decía el poeta Gibran Khalil Gibran que cuanto más se conocía más se sorprendía de sus yoes nuevos, que acababa de descubrir con aquella nueva experiencia.
Y, si como humanos, nada sabemos al nacer, es porque la especie depende íntimamente del grupo para sobrevivir, de la familia, el clan, la tribu, la nación, el mundo: todo le concierne, todo le afecta y le es común. Si la sociedad falla en sus individuos es que éstos han sido mal programados, mal instigados, mal educados, maltratados... No puede fallar un sólo individuo en el grupo sin que el grupo sea -por todos los ángulos- responsable, aunque sea en la otra punta del globo.
Budha lo expresó con la idea: "Enciende tu propia lámpara", es decir, saca lo mejor de tí, busca y une lo mejor, lo más bueno, lo perfecto, en la vida, en la cotidianeidad, imponiendo el equilibrio de la verdad y la justicia en cuantos actos de tu vida sea posible. Unamuno dijo: "La Santa Duda, madre de la fe verdadera".
Por todo ello, el que alguien se empeñe en creer y tragarse las respuestas masticadas cuando pasa de los dieciseis, en una sociedad científica del siglo XXI y tal, llevaría a cursos de educación especial, y no a la afiliación a una religión preneolítica o a vestirse de moña y colorines muy caros, bonete y joyas, y predicar a la gente honrada, pensante, aprendiente, adulta y libre lo que ha de hacer o no con sus vidas y muertes.
Siempre he sido partidario del trato justo: a tal señor/a, tal honor y cortesía. Por ello a los creyentes sólo me cabe desearles una muerte rápida, inconsciente como su vida e indolora -que ésto ya duele bastante- para que disfruten eternamente de todos los paraísos, dejen de sufrir, y, sobre todo, dejen de jorobar la existencia a los pensantes, a unos miles de millones más que, como humanos, nos negamos a ser ganado de patrones y carne de cañón. De paso, dejarán de hundir la seguridad social que es, precisamente, la prueba de que sus dioses no les hacen caso, como poco. O que andan, como los señores de acá, a hostias por la hegemonía allá arriba y así nos va aquí abajo.
En pocas palabras, lo que yo le digo a mi prole: Sólo se aburren los tontos y, segunda parte, "la mejor peli de acción es un buen libro de historia". ("Buen" no es el Follet, lo del quiosco, el Vidalete iluminado ni la Moa constrictor, que de tal fuente, tal agua, carabaña).
Y mi marca preferida era, de crío, Lee. Ahora, llogicament y en consecuencia, soy quien quiero ser: comunista, de pié, sentado, durmiendo y votando.


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