El Colomí Missatger

Opinió política, mitologia i història de les religions

LOS CRUZADOS, OSTIADOS



La alianza de cruzados: cristianos, judíos y los reyes árabes títeres de Roma, en Al Yazira –Sumer- sigue igual que cuando Juliano cayó en Ctesifonte bajo los Partos, muy mal.
La cruzada no sólo no cristianiza sino que está dejando a todos los dioses sin fieles, siguiendo la política del abuelo Justiniano contra los samaritanos: aunque tú crees, yo te ostio.
Ante esos imponentes argumentos el gran país iraní mantiene los hornos nucleares encendidos, enriqueciendo los graneros con trigo radioactivo, en pro del conocido proverbio helenoromano: Si vis pacem para bellum (Si quieres la paz, prepara la guerra).
¡Cómo para fiarse de B.B. y la Otán, con el ustacha incendiario Solana y el Tribunal Fascista de la Haya mirando qué darle de comer al próximo preso, para ahorrarse la cuerda!
Y se sigue, en Iraq, ahorcando a los testigos del genocidio perpetrado por Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Italia y Alemania contra Irán e Iraq, en la guerra que les enfrentó diez años y costó once millones de muertos, siguiendo los intereses del eje Londres-Washington-Roma-Berlín-Tokyo.
Quienes le vendieron las armas quí-micas a Saddam el Colgado debían haber sabido qué le quedaba después de haber cumplido las órdenes.
O ¡coño!, ¡haber preguntado! A los ahorcados, cuando hablan, mal se les entiende: balbucean, y algunos, los muy ingratos, insultan.
El enfrentamiento entre kurdos, sunníes y shiíes, pese a los buenos esfuerzos de cristianos, alcaedos y judíos, no acaba de cuajar, los iraquíes no tragan y apuntan a bombas y manos angloamericanas en atentados y asesinatos indiscriminados.
También el Moshá colabora, con fervor mesiánico, a la conversión de los palestinos, con la matanza y genocidio de los nuevos philisteos, sean diputados, médicos o maestros, cuya culpa es haber nacido donde unos señores querían hacerse la piscina y otros proteger la gasolinera kuwaití.
Como consecuencia razonable de la vindicación sionista de una tierra a-bandonada hace dos mil años, los musulmanes nazaríes, cuyo tratado con los Reyes Católicos de 1492 se pasó Isabel por donde nunca se lavaba (como su nietecito Carlos haría después con el testamento de los abuelitos, los Comuneros y las leyes hispanas), reclaman ante la ONU la recuperación y la restauración a su estado original de Granada, Alhambra y Generalife, las mezquitas de Córdoba y Sevilla, con su Giralda, los morales de las Alpujarras, las salinas de Roquetas y los baños árabes de Girona.
Asimismo, ya que estamos puestos, los andorranos vindican Perpignan, los vándalos reclaman Túnez y Te-tuán, los visigodos Toledo y León, los tirrenos Esmirna, Estanbul y Ankara, y Erik el Rojo Terranova y Cincinatti. El Tribunal de La Haya está buscando, con la ONU, cómo armonizar su doctrina para que no dé risa.



Archivo